Santa Criz de Eslava

Santa Criz de Eslava Civitas y Necrópolis romanas

Yacimiento de Santa Criz de Eslava

Yacimiento hispano-romano

En la Navarra Media Oriental, el antiguo enclave de Santa Criz de Eslava fue un importante asentamiento de vascones que adoptó y se desarrolló como urbe al abrigo de la conquista romana. Como es sabido, vascones y romanos colaboraron y se respetaron mutuamente lo que permitió la conservación, entre otros aspectos culturales creencias y sobre todo tan vetusta lengua. En este marco se desarrolló la civitas de Santa Criz, despoblado que tras varias campañas de excavación desvela parcialmente el fasto que la caracterizó, en particular durante la época imperial. Un esfuerzo conjunto de los diferentes organismos oficiales dan paso, tras las pasadas campañas exploratorias, a visitas guiadas del yacimiento y su entorno.

La escritura en piedra

Si por algo viene requiriendo la atención de los expertos en romanización nuestro yacimiento de Santa Criz es por la abundancia y el interés de los restos epigráficos localizados en su entorno. Estelas funerarias, aras o altares y miliarios se reparten tal honor desde los primeros hallazgos a comienzos del siglo XX.

Que Santa Criz no era un verso suelto en el Valle del Ebro se constata por la conservación de dos excelentes miliarios de época imperial avanzada, es decir, del siglo III d. C. Miliarios que certifican la existencia de una calzada romana. El primero de ellos, se data en los años 235-238 d. C., levantado en época del emperador Gaius Iulius Verus Maximo, hijo único de Maximino el Tracio, que se autoproclamó “Germanicus” aunque sus méritos militares no avalaran tal sobrenombre. El segundo miliario, localizado en 1969, en el paraje de Ezpondabe en el caracierzo del cerro, se fecha en los años 276 a 277 de nuestra Era. Fue erigido por Caesar Marcus Aurelius Probus Augustus, que accedió a la dignidad imperial por aclamación de sus soldados, sucediendo a Tácito. Tenía por principio que los soldados no permanecieran inactivos en tiempos de paz sino que debían dedicarse a trabajos sociales, entre otros el arreglo de puentes y calzadas… Tal vez nuestro mojón fuera resultado de una de estas disposiciones. Otros fragmentos de miliario proceden de municipios próximos, como Gallipienzo.

El altar o ara encontrada en el propio Eslava, en la que Araca Marcela pide al dios Peremusta por su salud y la de su familia, revela la asimilación de ritos romanos por personas de raíces indígenas que mantienen culto a dioses prerromanos, en este caso Peremusta, en otros el culto al toro. Simbiosis expresada también en algunas estelas funerarias. Junto a ese sustrato aparecen nombres latinos como Valerius, Cornelia Flavina su mujer o Valeria Lucia o los Calpurnius enterrados en la necrópolis.

Falta una confirmación epigráfica que desvele el nombre de esta ciudad singular que tuvo que figurar en los documentos romanos e itinerarios. La propuesta NEMANTURISTA es la que más adeptos tiene en la investigación actual. Confiamos que Santa Criz quiera desvelar en un futuro su verdadera identidad.

Yacimiento testigo de cambios y transformaciones profundas del actual territorio navarro.