Santa Criz de Eslava
Necropolis de Santa Criz de Eslava

La Necrópolis / La Muerte

Una ciudad romana que se precie de tal debe tener bien delimitado el espacio de los vivos y el de los muertos. En Santa Criz eligieron con esta finalidad los campos del llano, en la falda meridional del cerro, al lado de la calzada de acceso a la urbe y perfectamente visible desde la altura. En 9.000 m2 se calcula la extensión de la necrópolis de la que Armendáriz, Mateo y Sáez de Albéniz han excavado 237 m2. Aunque ya en 1928 Altadill, miembro de la Comisión Provincial de Monumentos de Navarra, había informado de la existencia en Santa Criz de restos calcinados y de urnas cinerarias, ha sido la intervención arqueológica de fines del siglo XX la que ha aportado luz acerca de las características de la necrópolis. Parece que existió un núcleo principal al que pertenecen tres mausoleos, con importantes restos arquitectónicos y epigráficos pertenecientes a individuos de alto rango. Por otro lado debieron existir otras sepulturas más modestas y numerosas, ubicadas a lo largo de la antigua vía sepulcral, de tipología variada (lajas y cantos rodados delimitando el depósito fúnebre, vasijas conteniendo los restos…).

Urna cineraria y restos de cremación

Urna cineraria y restos de cremación

La recuperación de fragmentos escultóricos de togados en la necrópolis puede indicar la existencia de pequeños altares o templetes tipo aedicula tan apreciados en el mundo latino.

Togado

Fragmento escultórico en que puede apreciarse un togado

Otro dato de interés es el hallazgo de algunos recipientes vacíos en el pavimento de la necrópolis y en el interior del recinto funerario I. ¿Son restos de libaciones, de banquetes fúnebres o simples cenotafios?

Carbones

Carbones que forman parte de los rituales realizados con motivo del entierro silicernia, ofrendas.